DEMOCRACIA Y LIBERTADES EN LA UE. ELECCIONES EUROPEAS 2014

La Unión Europea debe ser refundada en términos políticos, es una exigencia democrática esencial.

Esta refundación implica la apertura de un proceso constituyente y la redacción de una Constitución de la UE, debatida y aprobada por el conjunto de la ciudadanía de los países de la UE.
La UE es un proyecto fracasado, consecuencia de la concepción capitalista neoliberal y de su aplicación por el bipartidismo de conservadores y socialdemócratas.

Aún con las competencias mejoradas del Parlamento Europeo desde Maastricht y desde el Tratado de Lisboa, la estructura institucional de la UE es claramente antidemocrática. Su modelo político e institucional es incompatible con un modelo de control público y de transparencia y de participación.

Si la UE fuera un país y pidiera la entrada en la UE, esta entrada sería rechazada porque la UE no cumpliría las condiciones democráticas de acceso a la misma UE. Hay dos razones fundamentales que han hecho posible esta situación.


• En primer lugar el predominio del mercado en la construcción europea que ha terminado por subordinar las decisiones políticas a la lógica de la construcción del mercado único. Este ha sido el gran leitmotiv de la construcción europea desde sus tratados fundacionales, pero en Maastricht conoce un importantísimo giro hacia la consolidación del neoliberalismo. Maastricht constitucionaliza en el marco de la UE el giro neoliberal en el pensamiento económico. Y conviene recordar que este giro que modifica el contenido real de nuestras constituciones y consagra la libertad de mercado como el alma y el objetivo del proceso de integración, fue realizado con el apoyo entusiasta de la socialdemocracia europea.

• La segunda razón es que el espíritu tecnocrático en la construcción europea requería aislar las decisiones de la presión y del control ciudadano. Bajo la apariencia de un “gobierno de los expertos” se ha ido consolidando en la UE una estructura decisional tan potente como alejada del control ciudadano y democrático. Favorable, por tanto, a os intereses del gran capital.

En términos descriptivos la estructura institucional de la UE está dividida en una doble rama: la rama ejecutiva formada por la Comisión y el Consejo y la rama legislativa formada por el Parlamento y el Consejo, aun cuando sea la Comisión la que goce de la iniciativa legislativa. Este cuadrado institucional se completa con otras instituciones como el Tribunal de Justicia de la UE o el Banco Central Europeo.

En el primer caso se ha solido argumentar que el Tribunal ha sido un actor decisivo en la transferencia de poder de los estados a las instituciones europeas, pero rara vez estas decisiones se han tomado con el rechazo de los estados o contras sus intenciones.
Cambiar el papel y las funciones del Banco Central Europeo y someterlas a control democrático
El Banco Central Europeo, por su parte, es un ejemplo de esta institucionalidad basada en aparentes “criterios técnicos”. Un supuesto grupo de expertos y especialistas en economía financiera trabajan protegidos por la ley que les exime de cualquier responsabilidad política por sus decisiones. Si ese mito era inconsistente en el momento de la aprobación de esta institución, la centralidad del sistema financiero en la crisis económica que vivimos y la escasa utilidad del BCE para intentar paliar la misma, han convertido las premisas de la tecnicidad de las decisiones económicas en una falacia insostenible.

Por otra parte, conviene tener dos elementos más en consideración a la hora de hablar de este tema:

En primer lugar, la crisis política y de representación que viven los sistemas democráticos no tienen que ver, solamente, con la dimensión europea. El neoliberalismo se ha lanzado a un asalto en toda regla contra las instituciones representativas con el objetivo o bien de domesticarlas o bien de hacer inútil cualquier proceso de control político popular. Es decir, aún sin la UE la situación de nuestros sistemas democráticos sería frágil e inestable.
Pero la segunda cuestión, es que la UE lejos de ser una garantía de democratización o de fortalecimiento de la responsabilidad política y del control popular, ha ayudado a hacer, aún más frágiles los sistemas democráticos, ha vaciado de contenido el papel de los parlamentos y ha impuesto medias y políticas que han afectado gravemente a las condiciones de vida de millones de personas, a la inmensa mayoría de hecho.
Por ejemplo, las medidas de gobernanza económica puestas en marcha desde 2009 son un ejemplo de esa capacidad de decisión de la UE en ausencia de control político y democrático. Tanto el six pack, como el two pack, los paquetes de ayuda financiera, los Memorandos y la Troika, son ejemplos de acciones que se imponen a determinados países y cuyas exigencias, recortes, imposiciones se exigen sin debate público y sin instituciones con capacidad para oponerse o para controlar lo que se decide. La troika es el ejemplo más palmario de esta imposición autoritaria de los mercados sobre las sociedades, con el beneplácito de la UE. Una institución sin existencia legal en el seno de la UE, por lo tanto sin que ni el Parlamento ni ninguna otra institución pueda intervenir para oponerse o modificar sus decisiones y que, sin embargo, ha tomado decisiones con un impacto demoledor sobre los frágiles estados del bienestar en el sur de Europa, sobre los procesos de negociación colectiva, sobre la capacidad de compra de los salarios o las pensiones o sobre los sistemas educativos y/o de salud.

Por otra parte, algunas de las prácticas y medidas que, fundamentalmente, desde la Comisión Europea se han puesto en marcha con el fin de “paliar” la ausencia de ciudadanía y de deliberación política del proceso de integración (tipo Iniciativa Ciudadana Europea) se han mostrado muy insuficientes y claramente por debajo de las expectativas y de las necesidades.

Por eso nuestras principales propuestas son:

• El proceso de integración europeo necesita salir de la lógica neoliberal y centrada en lo económico y asegurar estándares de legitimidad democráticos. Por eso es imprescindible abrir un proceso constituyente a nivel europeo con un objetivo claro y preciso: la elaboración de una constitución. Y con un procedimiento homologable a los estándares democráticos estatales: deliberación ciudadana, participación de los parlamentos nacionales y elección de una Asamblea constituyente.

• Entretanto es necesario mejorar la capacidad de control y de iniciativa legislativa del Parlamento Europeo, única institución de base representativa y ciudadana.

• En tercer lugar, es necesario asegurar mecanismos de participación de los Parlamentos nacionales en la discusión y deliberación sobre la legislación europea. Especialmente, cuando esta afecta de manera especial y sensible a los intereses de la mayoría.

• En cuarto lugar, es imprescindible modificar el reglamento de la Iniciativa Ciudadana Europea y liberarla de su subordinación a la Comisión y relacionarla directamente con el Parlamento Europeo.

• En quinto lugar, es imprescindible regular de manera más estricta y exhaustiva el papel de los lobbyes y grupos de interés.


• Por último defenderemos el papel que las instituciones europeas pueden y deben jugar en la promoción de la laicidad del estado y de la promoción de la memoria histórica resistente y democrática, auténtico alma de la fundación de la Europa de postguerra.

El próximo 25 de mayo nos jugamos mucho en las Elecciones al Parlamento Europeo. Por eso, si no quieres que se repita la misma historia, no votes a los mismos




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