MANIFIESTO DEL DIA DE LA MUJER TRABAJADORA. AREA DE LA MUJER DE IULV-CA DE BOLLULLOS DE LA MITACION

Por estos días de 2013 hace ya 100 años que la política y revolucionaria alemana Clara Zetkin, se interesó por la lucha de  la igualdad de derechos y el sufragio femenino. Zetkin, propuso celebrar el 8 de marzo en recuerdo de un grave suceso en la historia del trabajo y de la lucha sindical. El 8 de marzo de 1908, las obreras de la fábrica textil Sirtwood Cotton de Nueva York reclamaron igualdad salarial, disminución de la jornada de trabajo a diez horas, un tiempo para la lactancia y una mejora en las condiciones higiénicas. Se declararon en huelga y decidieron hacer un paro en su puesto de trabajo de forma pacífica. El propietario de la fábrica, con la intención de que desistieran de su actitud, ordenó cerrar las puertas y prender fuego a las instalaciones. Las llamas no pudieron ser controladas y las huelguistas quedaron atrapadas. Murieron calcinadas 129 mujeres de entre 14 y 29 años. Violeta era el color de las telas que trabajaban ese día, y violeta son nuestros lazos en homenaje a ellas. Violetas acompañados del blanco, color propuesto por  un grupo de hombres que sintieron la responsabilidad de implicarse e implicar a otros hombres en no permanecer en silencio tras el asesinato de 14 universitarias en Canadá en 1989, cuando un hombre al grito de feministas entró en la facultad y las mató por el solo hecho de cursar una carrera destinada a hombres.


          Hurgando en los tiempos vemos que no han sido nunca justos con las mujeres, estos hechos no están lejos de nuestros días y no hay más que mirar nuestra joven Constitución de 1978 y es ahí donde por primera vez se reconoce nuestro derecho a la igualdad. Sin embargo, la seguimos soñando en forma real aunque la brecha se vaya estrechando. Muchas han sido las trabas que ha tenido que superar la mujer a lo largo de la historia y muchas son las que todavía le quedan por derribar.
         Las mujeres  aún necesitamos hallar el difícil equilibrio entre el ámbito laboral y doméstico pues las responsabilidades familiares y domésticas siguen recayendo pertinazmente sobre nosotras. El rol de cuidadoras, el impacto sobre la salud de la denominada doble jornada (o triple), la depresión y los accidentes en el hogar son problemas en progresión en las mujeres españolas,  según el Instituto de la Mujer .
         El 8 de marzo no es una celebración, es una jornada de reflexión sobre el largo camino recorrido para ver reconocidos nuestros derechos y de denuncia para que nuestras reivindicaciones sean una realidad.
         Queremos homenajear a todas aquellas mujeres trabajadoras con todas las letras:
-jóvenes universitarias que no encuentran empleo a pesar de estar mejor formadas que muchos hombres
-amas de casa, trabajadoras a destajo últimas en acostarse y primeras en levantarse sin trabajo remunerado
-madres, hermanas y esposas que no han tenido oportunidad de estudiar y siempre han trabajado en su casa y ahora la crisis les obliga a buscar trabajo fuera sin formación y teniendo que aceptar míseros trabajos y ridículos sueldos.
- abuelas, mujeres valientes e incansables, que criaron a sus hijas e hijos y ahora cuidan de sus nietas y nietos
-y como no, a todas aquellas que han sido víctimas de la violencia de género y que han perdido su vida a manos de un innombrable machista.
          En definitiva, a las mujeres trabajadoras de todo tipo y color: urbanas, campesinas, feministas, lesbianas, conservadoras, liberales, socialistas, comunistas, ateas, religiosas y un largo etcétera de adjetivos y formas de entender la vida. A todas aquellas felices por los logros alcanzados a pesar de seguir en una sociedad altamente machista y autoritaria. Orgullosas de no haber bajado nunca la cabeza y de saber que nunca lo harán luchando por lo que creen justo y contra la discriminación constante que sufrimos amparada por la cultura o la religión y ante una política que no se manifiesta.
           No permitamos que sentencien nuestro futuro y que decidan por nosotras en nuestra vida y en nuestro cuerpo. No son superiores a nosotras, tenemos las mismas capacidades que ellos…ni mas ni menos, para todo lo que nos propongamos. No dejemos de denunciar cualquier tipo de abuso o acoso. Sigamos peleando por la conciliación de la vida laboral, familiar y personal en igualdad de oportunidades, pongamos coto a los roles patriarcales que nos sitúan en una posición inferior al hombre. Basta ya. ¿para cuándo la consideración de todas las personas por igual sin distinción de sexo?...hasta este día seguiremos conmemorando el 8 de marzo. A partir de entonces lo celebraremos.
Quedan muchas asignaturas pendientes y en las mujeres de Izquierda Unida encontraréis siempre el camino que conduzca al ensalzamiento de la mujer en pro de la igualdad en todos los sentidos. Como símbolo ahí están nuestros obsequios, utilizadlo como símbolo de guerra en la lucha por la igualdad entre mujeres y hombres. Utilizad vuestro maquillaje como pintura de guerra para salir a batallar diariamente y la recompensa de lo que consigamos será el poder disfrutarlo diciendo “yo participé y lo hice posible” y la satisfacción de dejarles un futuro mejor a todas las niñas que están por nacer.
          Mujeres, a partir de hoy os queremos valientes, libres , guapas, independientes, dueñas de vuestras ideas, dueñas de vuestras palabras, reinas de vuestras vidas  y sobre todo, con todos vuestros derechos, MUJERES TRABAJADORAS…¡Ni sumisa ni devota!
Área de la Mujer de IULV-CA de Bollullos de la Mitación



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